En una Grecia que, misteriosamente, empieza a experimentar una gran recuperacion economica, un funcionario de la Secretaria de Estado de Turismo aparece muerto en su casa, atado a una silla y con un tiro en la cabeza.
Todo apunta a un robo que se torcio, pero el comisario Jaritos no descarta que se trate de un ajuste de cuentas.
Cuando las indagaciones le llevan a descubrir que la victima estaba ligada a traficos ilegales, los agentes detienen a dos inmigrantes que, acusados del asesinato, confiesan que, efectivamente, intentaron perpetrar un robo.